Quiropráctica

QUIROPRÁCTICA

El desarrollo del cerebro y de nuestras capacidades cognitivas depende altamente del movimiento. Dicho de otra manera, el movimiento nutre el desarrollo cognitivo. La mayoría de los estímulos que recibe el cerebro provienen de nuestra columna vertebral y de los músculos posturales en la medida en que ellos se adaptan constantemente a la gravedad. Esos estímulos conducirán la estimulación a la corteza prefrontal (lóbulo frontal), el cual juega el rol principal en la regulación de las emociones, los impulsos inhibidores, el comportamiento social, la atención y la concentración, y todas las demás funciones cognitivas humanas superiores.

La integridad funcional de nuestra columna vertebral (su capacidad para moverse con fluidez), y de los músculos posturales es esencial para el cerebro, como lo es el movimiento regular y la actividad física.

¿Por qué la quiropráctica?

La base de la quiropráctica radica en entender que la buena salud depende del óptimo funcionamiento del sistema nervioso. El cuerpo humano está compuesto de 75 billones de células y cada una de ellas posee una inervación. El cuerpo humano es un organismo capaz de regularse y curarse a sí mismo. El cerebro, la médula espinal y todos los nervios del cuerpo controlan estos procesos vitales.

El cerebro y el cuerpo están en continua comunicación a través de impulsos nerviosos eléctricos. No obstante, es habitual que se produzcan interferencias en esas vías y que, con el paso del tiempo, acaben por tener un efecto en su salud y bienestar.

El trabajo del quiropráctico consiste en eliminar las interferencias existentes en el sistema nervioso (subluxaciones) para restaurar la transmisión de las señales nerviosas. Siempre y cuando exista un control adecuado de su sistema nervioso, la totalidad de células, tejidos y órganos de su cuerpo están diseñados para funcionar correctamente y resistir frente a la aparición de enfermedades.

El enfoque quiropráctico para su bienestar es el de localizar y ayudar a reducir las interferencias devolviéndole a su cuerpo el estado natural de estar saludable.

  1. Mejora la higiene postural
  2. Actúa directamente sobre el sistema nervioso, libera tensiones y nerviosismo.
  3. Estimula el cerebro y con ello el lóbulo prefrontal, ahí donde se encuentran las funciones ejecutivas. Aquellas relacionadas con la atención y concentración, planificación, organización, toma de decisiones, control emocional y control de la impulsividad, entre otras.
  4. Fortalece el sistema autoinmune
  5. Reduce el estrés y aumenta el bienestar emocional